Amparo Díaz, fundadora de Quantika14, recibe la Medalla de la Ciudad de Sevilla

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Amparo Díaz, fundadora de Quantika14, recibe la Medalla de la Ciudad de Sevilla

mayo 31, 2022 Blog 0

Díaz, abogada especialista en políticas de género y socia fundadora de Quantika14, ha recibido la distinción tras más de veinte años de actividad en los juzgados

“Al poco tiempo de empezar en la abogacía, me tocó llevar el caso de una mujer cuya hija había sido asesinada por su exmarido. La mujer había pedido protección para la pequeña, pero no la consiguió. Ver en estado de shock a esa madre me hizo cambiar por completo mi visión de la realidad”.

Amparo es tajante a la hora de realizar declaraciones. Tiene la labia de una oradora experimentada y la valentía de una mujer que lleva más de veinte años defendiendo a otras mujeres en los juzgados; ese campo de batalla en el que, asegura, “aún quedan muchas luchas por ganar”.

Todos estos años defendiendo a mujeres víctimas de violencias de género culminaron este lunes, día 30 de mayo, cuando el alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz Martínez, le entregó en una emotiva gala en el Palacio de Sevilla la Medalla de la Ciudad. Aunque, a decir verdad, esto no es ningún culmen para Amparo: “todavía queda mucho pendiente”.

Nacida en Triana, pero de orígenes norteños – su padre era de Burgos y su madre de Zamora -, Amparo decidió dedicar su vida a la profesión de letrada muy de pequeñita, cuando vio que algo fallaba en el día a día de las personas.

“Me di cuenta de que las cosas cotidianas de la vida eran muy diferentes para hombres y mujeres”, relata para esta crónica. “Los hombres tenían más tiempo libre y disfrutaban de un mayor reconocimiento por sus logros. Más adelante, ya de adolescente, me fije en que las propias calles eran mucho menos seguras para nosotras. ¡Nosotros tenemos un riesgo de ataque sexual que ellos no tienen!”.

Amparo Díaz posa con su Medalla de Sevilla

Desde joven, Amparo supo a qué debía dedicar su vida, y eso hizo. Sin embargo, no fue hasta que empezó su carrera profesional, cuando tuvo que llevar un caso clarísimo de violencia vicaria, que se decidió a consagrarla definitivamente.

“El asesinato de aquella niña se habría podido evitar. Me di cuenta de que había graves deficiencias en el sistema que impedían otorgar una correcta protección a las víctimas”.

A partir de este momento, Amparo unió su vocación de abogada con su faceta de activista, dedicándose por completo a la lucha contra la lacra de las diferentes violencias de género: “he analizado las formas de actuar de las distintas administraciones públicas, visibilizando las prácticas erróneas y promoviendo cambios. Es alarmante la cantidad de normas que se dictan con vocación transformadora, pero que no llegan a aplicarse. O no en todas partes, al menos. Creo que es necesario que asumamos que no basta con dictar grandes leyes, sino que hay crear por debajo de ellas un edificio normativo y administrativo que garantice los derechos de las víctimas y la persecución de los crímenes”.

Aunque, quizá para muchos, sobre todo los más sesgados o los más ciegos o los que menos quieren ver, las violencias de género son cosa del pasado, esta premisa no podría estar más alejada de la realidad. Esta enfermedad, que ya se ha vuelto endémica, sigue chorreando titulares y abriendo telediarios.

“En mi opinión, hemos pasado de la violencia de género a la ciberviolencia de género”, asegura cuando se le pregunta si las conductas machistas de ahora son las mismas que las de hace años. “Internet difunde una cosificación extrema de las mujeres y niñas. Por culpa de Internet, por ejemplo, ahora es más sencilla la captación de menores para explotarlas sexualmente”.

“También es más sencillo el control de la mujer en el entorno de la pareja”, añade. “Antes, los maltratadores tenían que seguir físicamente a sus víctimas, sin embargo, ahora solo tienen que espiarlas el móvil”.

A pesar de que la legislación ha sabido adaptar algunos puntos a las nuevas realidades, entre las que se incluye el avance incontrolado de las tecnologías, Amparo asegura que todavía queda mucha piedra por picar: “el derecho siempre reacciona a los cambios sociales lentamente, y ante la velocidad de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, la lentitud del derecho es inmensa y muy problemática”.

Para compensar esta lentitud jurídica, Amparo Díaz fundó junto a su hijo, Jorge Coronado, y la abogada Fabiola Castellano, la compañía Quantika14, una de las primeras, en sus propias palabras, “en promover un uso seguro e igualitario en Internet”.

Si bien es cierto que el camino andado es largo, es todavía más largo el que queda por andar. Por eso, Díaz quiera seguir luchando en su materia para conseguir la aplicación de la perspectiva de género en la norma: “es decir, incorporar los conocimientos sobre violencia de género, victimología, psicología del testimonio y la memoria en la aplicación de las normas. No se puede esperar que una víctima de una agresión sexual actúe como una víctima de un robo; tampoco que su memoria funcione igual”.

“Pasa igual con los maltratadores”, añade. “No es justo que se aplique en esta materia la atenuante de dilaciones indebidas, cuando normalmente quienes más padecen las consecuencias de la dilación son las propias víctimas y normalmente no hay arrepentimiento alguno, ni cambio de actitud, en el delincuente”.

 

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